Después de una hora de platicas y
coqueteos de parte de los dos, Asad propuso a Azucena salir a dar un paseo a
los jardines de la universidad cercana, menciono conocer un bonito lugar que
estaba seguro a ella le encantaría. Al salir del establecimiento ella apretó
fuertemente la mano de Asad, ya no tenía ganas de soltarla nunca más, su
corazón le decía que era feliz y su cabeza no se resistía mucho a los impulsos
en estos momentos.
El la llevo a través de varios
jardines continuaban platicando acerca de gustos y disgustos, de películas y
música, del clima y las vacaciones. Cualquier tema era atractivo con tal de que
la conversación no terminara, pasaron a través de un jardín de rosas, después
vieron algunas flores locales y el camino en vez de ser recto iba curveando a través
de las plantas. Entonces él le dijo que tenían que salir del camino y se
dirigió hacia un grupo de bamboos, ella no estaba muy segura de que hubiera
algo bueno por esa zona pero no quería soltarle la mano y curiosamente se
sentía muy segura con el, así que ni siquiera tuvo que pensarlo. Vio que entre los bamboos y otros árboles
había un pequeño camino, había que pasar agachado y no estaba hecho de cemento
como todos los otros caminos, se notaba por la falta de pasto que era un
sendero muy transitado. Después de dar algunas vueltas y mantenerse agachada
por unos metros pudo ver que mas al frente había un claro de luz, entonces vislumbro
un pequeño estanque y en el estanque varios lirios, cuando nuevamente pudo erguirse
observó a su alrededor, el lugar parecía mágico, todo el rededor estaba cubierto
de bamboos y otros árboles delgados. Daba la sensación de que estaban en un
sitio privado, vio un par de banquitas, contemplaron la vista desde una de
ellas, el lugar se veía mágico, fuera de esta realidad. Alguna vez ella escucho
de este sitio, no lo imagino tan bello, tan vivido, tan sereno. Era como estar
en una pintura surrealista.
Platicaban acerca de lugares
mágicos que ambos conocían mientras se mecían en la banca, gesticulaban
disimuladamente para ir acercándose un poco mas cada vez, hasta que ella tuvo
la cintura rodeada por su brazo, sintió un beso suave en su mejilla el cual le
acelero el corazón inmediatamente, fue tan inesperado, a la vez tan natural. Es
algo que ella no esperaba sin embargo le agradaba mucho. Volteó lentamente hacia
él, un atisbo en ese mar esmeralda que habita dentro de los ojos de Asad y
decidió perderse, cerró los ojos. Al momento sintió la calidez de los labios de
Asad en los propios, contesto con un suave movimiento, un beso suave y largo. El
brazo de Asad la aprisionaba fuertemente
de la cintura, con su otra mano separaba el cabello de su delicada cara. El
corazón de Azucena no podía recuperar su ritmo, latía fuerte, lo sentía acelerado,
lo podía sentir en su pecho. Él comenzó a besarla un poco en los labios y un poco en el
cuello, pero no liberaba en ningún momento su cintura. Azucena tuvo
repentinamente un pensamiento de realidad, pensó en que ya llevarían ahí por lo
menos media hora, en que debería de regresar pronto a su casa, y a la vez pensó
en que nunca había besado a alguien que casi recién conociera, se sentía un
poco culpable pero entonces venia otro beso y se sentía sencillamente entre las
nubes.
Asad se detuvo por un momento, le
dijo con voz baja que nunca se había
sentido así por nadie, que no quería faltarle al respeto o algo parecido, pero
que ella le gustaba mucho, le agradaba su sonrisa, su cabello, su figura, sus
pensamientos, -Por lo menos los que he
escuchado hasta ahora.- señaló, que le agradaba mucho poder besarla y al
mismo tiempo le dio un pequeño beso que fue correspondido por Azucena, él dijo en
voz baja algo que le costó mucho
trabajo, le indico que vivía muy cerca y como ya comenzaba a anochecer la invitó
a su departamento poder seguir platicando sin que les cayera la noche en la
calle, la abrazó fuertemente, ella también lo abrazó. Asad aun con voz baja – Entiendo
si no quieres o si no te sientes cómoda, lo entiendo perfectamente, ojala nos
podamos seguir viendo…- En ese momento un sin fin de imágenes pasaron por la
cabeza de Azucena, ella quería completamente quedarse con él, no quería que
este día terminara nunca, quería continuar sintiendo el calor de sus brazos
alrededor de su cuerpo. Pensaba en que sería muy bizarro ir con él a su departamento,
no tenían ni una semana de conocerse, ir con algún desconocido a su casa es
algo que ella nunca había hecho, sin embargo sentía que lo conocía. Dejo
llevarse por sus impulsos, se lo permitiría por lo menos esta vez, solo por ser
él, después de pensarlo por unos largos 19 segundos, con voz baja y
entrecortada, Azucena finalmente susurró –Sí. Sí quiero.-
Caminaron
abrazados, Azucena no sabía que pensar de ella misma, se
sentía feliz yendo con él, caminaba junto al que podría ser fácilmente el
hombre de sus fantasías, un hombre guapo sin igual, casi como un sueño hecho
realidad.
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